martes, 5 de octubre de 2010

Para Villegas “un resultado por debajo de las dos terceras partes de la AN” es una “derrota”

Vladimir Villegas habla en su columna de este martes sobre el Psuv y analiza la situación del presidente Hugo Chávez en el 2012, luego de los resultados de las elecciones parlamentarias. De esta forma, expone: “hace tiempo que Chávez no gana aliados, y su techo electoral da muestras de un estancamiento directamente proporcional a la incapacidad de su administración”. 




Además agrega: “un resultado por debajo de las dos terceras partes de la Asamblea Nacional tendría que ser considerado una derrota”. 

Esta es la columna que nos ofrece:
El presidente Hugo Chávez ha anunciado que va a impulsar de nuevo, y esta vez multiplicadas, las tres R, con lo cual hay una admisión de que los resultados del pasado 26 de septiembre están muy lejos de ser la glamorosa victoria que el Partido Socialista Unido de Venezuela vaticinaba durante la campaña electoral.

Ya lo decía claramente Aristóbulo Istúriz, también durante la campaña. Un resultado por debajo de las dos terceras partes de la Asamblea Nacional tendría que ser considerado una derrota. Y así ocurrió. ¿Las causas? Son muchas y de diverso origen, y tendrán que ser evaluadas por el PSUV para determinar las áreas en las cuales deberá producirse la aplicación de unas cuantas R.

A simple vista se puede deducir que buena parte de la pérdida de votos del partido rojo rojito está asociada a las graves deficiencias en la administración pública.

El partido oficialista sigue sin encontrar esos dos millones de votos de diferencia que hay entre los siete millones y medio de inscritos y los cinco millones y medio de sufragios obtenidos el pasado 26, y buena parte de ellos no se manifiestan como consecuencia del descontento frente a la gestión de ministros, alcaldes, gobernadores, concejales, diputados y demás funcionarios responsables por el fracaso en temas tan sensibles como la inseguridad, la falta de vivienda, los repetitivos cortes del servicio eléctrico, la falta de empleos productivos y de calidad, y la corrupción, entre otros.

No se trata, como dice Eva Gollinger, de que hay cinco millones y pico de pitiyanquis en Venezuela. Se trata de que ya los sectores populares, de los cuales se nutre fundamentalmente el chavismo, están comenzando a mirar hacia otras alternativas en vista de que la gestión pública concreta, más allá de la retórica sobre la participación popular, muestra demasiadas grietas.

Las lluvias, por ejemplo, han dejado al desnudo a quienes se debieron ocupar de atender la situación en las zonas de alto riesgo. La quinta república se parece demasiado a la cuarta en eso de resolver la situación de los damnificados con refugios provisionalmente eternos.

Otro factor que pesa, y mucho, es la burocracia roja rojita. Ella se ha convertido en el dolor de cabeza de los más pobres, quienes finalmente son los que más sufren. Hasta retirar un cadáver de la morgue se convierte en una pesadilla adicional a la pérdida de un ser querido. La capacidad de reacción del Gobierno frente a los problemas cotidianos se viene reduciendo cada vez más.

El centralismo, el mesianismo y el autoritarismo se reproducen desde el más alto eslabón hasta la última instancia de la administración pública, lo cual da como resultado una ciudadanía, chavista o no, que se cansa y por eso castiga a la hora de votar.

¿Eso quiere decir que desde ya Chávez está inexorablemente perdido y que en 2012 terminará su ciclo como presidente de la República? No necesariamente. En el papel luce posible y probable que Chávez aplique de verdad las tres R y todas las que sean necesarias para recuperar el terreno perdido en estas elecciones y ganar las presidenciales. El tema es que su reacción hasta ahora apunta hacia la profundización de los errores que permitieron a la oposición avanzar más allá de lo que en el Gobierno esperaban.

Las sociedades se saturan de la confrontación y de los liderazgos impregnados de mesianismo y autoritarismo, sobre todo cuando es evidente la merma de la capacidad para ganar voluntades y resolver los problemas reales del país. Hace tiempo que Chávez no gana aliados, y su techo electoral da muestras de un estancamiento directamente proporcional a la incapacidad de su administración para ofrecer respuestas a los problemas. El que tenga ojos que vea…

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