lunes, 23 de mayo de 2011

"Hay que mejorar los servicios antes de pensar en construir"

"No se puede hablar de transformación si no existe un trabajo articulado entre diferentes poderes" "La falta de continuidad es lo que termina frustrando todas las iniciativas para mejorar Caracas"
 
La reconstrucción urbana de Caracas ya tiene su ministerio, y una frase célebre de su titular (Francisco Sesto): "En Caracas cabe otra Caracas".

Leopoldo Provenzali, arquitecto, profesor jubilado de la Universidad Central de Venezuela y el primer secretario de Planificación Urbana que tuvo la alcaldía metropolitana (entre 2001 y 2004), cree que la ciudad sí tiene espacios para su crecimiento, pero que antes habría que mejorar sus servicios.

-Farruco habló de un urbanismo subversivo...

-Sí, pero yo no sé lo que eso significa. El desarrollo urbano tradicional fracasó, es cierto, pues reprodujo problemas estructurales y generó exclusión. Ahora, yo prefiero hablar de un urbanismo humanista.

-¿Y qué es eso?

-Un urbanismo que garantice una gestión pública coordinada entre los diferentes niveles de gobierno, que sea producto del consenso entre todos los factores de la vida nacional. Es muy difícil hablar de transformar una ciudad cuando no existe un trabajo concertado, cuando Sesto se niega a reunirse con las oficinas de planificación de Chacao o Baruta, por ejemplo. Así no se va a avanzar. Es un tema demasiado delicado y complejo para tratar de imponer proyectos e iniciativas.

-¿Y qué se hizo durante su gestión como secretario de planificación urbana?

-Antes de hablar de soluciones es necesario que los problemas estén bien planteados. Tú no puedes ponerte a hablar de transformaciones urbanas en la ciudad si antes no hiciste un estudio sobre esa ciudad. Por eso fue que nos dedicamos a crear todo un sistema urbano de información. Pero ese esfuerzo no fue seguido después.

-¿En qué consistió este sistema de información?

-Para 2004 tuvimos listo un estudio con todas las cifras del distrito metropolitano en educación, seguridad, áreas recreativas y zonas verdes, vialidad, desempleo... También hicimos un mapa de riesgo de toda la ciudad, y si le hubieran hecho caso se hubieran evitado muchas de las tragedias de hoy. Se hizo una investigación de todas las ordenanzas que rigen la materia urbanística, se promulgó la ordenanza que define el espacio público y establece cómo se desarrolla y se administra. Se sentaron las bases para un plan urbano metropolitano.

-¿Y qué pasó con todas esas ordenanzas?

-Eso me pregunto yo. No sé, no fueron derogadas, pero en la práctica no existen. Aquí la falta de continuidad entre diferentes gestiones termina frustrando cualquier iniciativa.

-¿Y con qué se encontró en ese diagnóstico de 2004?

-Con una ciudad cuya densidad no es especialmente alta si solo pensamos en números (la de Bogotá es casi el triple), pero que en la práctica es crítica por la falta de servicios: 0,79 camas por cada mil habitantes en el sector salud cuando debería haber 3 por cada mil, 0,34 metros cuadrados de espacios deportivos por habitante (en 1950 era el doble), una matrícula escolar que solo atendía al 41% de la demanda, el 85% de las áreas de los parques sin ningún tipo de desarrollo, más de la mitad de la población económicamente activa trabajando para el sector informal, treinta años sin nuevas vías... Es mucho lo que aquí hay que hacer antes de pensar en más viviendas.

-¿Y cree que hoy la ciudad de los cerros cabe en el valle, como afirmó Sesto?

-La población de Caracas debería estar concentrada donde están los mejores servicios, pero en la práctica sucede exactamente lo contrario. Antes que pensar en reubicar a los barrios, habría que pensar en rehabilitarlos, en dotarlos de servicios. ¿Es posible que en toda Catia no haya un cine, un teatro, una universidad? Pero mira todo ese programa maravilloso de rehabilitación de barrios que llevaron adelante Josefina Baldó y Federico Villanueva en 2000 desde el Conavi. Todo eso se perdió porque vino otro ministro y ellos salieron. Lo dicho, la falta de continuidad es mortal.

-¿Y qué se podría hacer para una verdadera transformación urbana?

-Hay cosas bien puntuales, como mejorar las conexiones norte sur. Aquí cualquier ruta que implique atravesar El Guaire es una tragedia porque no hay buenas conexiones norte-sur. Luego terminar de enlazar la Cota mil con la Caracas-La Guaira, o cumplir con esa promesa de convertir La Carlota en un parque. O lograr que la velocidad promedio en la autopista Francisco Fajardo en su peor momento pase de cuatro a siete kilómetros por hora.

-¿Y a mediano plazo?

-El primer gran proyecto que integró el Este con el Oeste fue la línea 1 del Metro de Caracas. Las estaciones eran todas espacios públicos dignos. Bueno, esa integración debería ser no solo subterránea, habría que lograr que un anciano y un niño pudieran caminar desde Catia hasta Petare sin encontrar obstáculos, con seguridad y encontrando espacios públicos a su paso. El espacio público es lo que hay que desarrollar, pues éste es el que iguala a los ciudadanos, el lugar donde nos relacionamos de tú a tú, sin diferencias. Ah, también habría que recuperar el Guaire. En las grandes ciudades el río es un elemento que las estructura. Aquí es una cloaca abierta. El trabajo que está pendiente es la reconstrucción del tejido urbano de la ciudad. Aquí cada desarrollo habitacional de López Contreras para acá fue una isla, no fue el resultado de un plan articulado. Eso sigue faltando.

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