martes, 18 de enero de 2011

“El olfato le debe estar indicando al jefe del Estado que algo no anda bien”

“¿Estamos ante un nuevo Chávez?”, pregunta Vladimir Villegas en su columna de este martes, publicada en El Nacional. No obstante, Villegas advierte que el tono conciliador que el mandatario ofreció el sábado puede tener varias razones, la primera es “que ya está en campaña electoral y necesita buscar aliados”.
Esto es lo que escribe hoy Vladimir Villegas en El Nacional:
¿Estamos ante un nuevo Chávez? ¿Fue un discurso que le salió del alma, que surgió de una profunda reflexión? ¿O se trató de un episodio de corta duración, destinado a confundir a la oposición, para luego retomar la senda del enfrentamiento? El cruce de sonrisas y apretones de mano con María Corina Machado, la paciencia con la cual escuchó al causaerrista Alfredo Ramos, los intercambios verbales con Alfonso Marquina y Julio Borges, las continuas alusiones a su ex ministro de Agricultura y ahora diputado opositor Hiram Gaviria, y hasta el cuento de la gallina que Arias Cárdenas utilizó como estandarte en su campaña presidencial, las palabras que dedicó a Andrés Velásquez, Pablo Medina, William Ojeda y Javier Elechiguerra, son datos que no pueden dejarse de lado a la hora de sacar conclusiones sobre lo ocurrido el sábado en la sede del Parlamento.
Y son varias las opciones a la hora de buscar una explicación razonable a la actitud conciliadora del jefe del Estado. La primera, sin duda, es que ya está en campaña electoral y necesita buscar aliados, restablecer puentes que él mismo se encargó de dinamitar, reconstruir los pocos vasos comunicantes que tuvo con la clase media e, incluso, de ser posible, reconquistar viejos aliados.
Lo cierto es que las palabras del Presidente en la Asamblea revelan la falta que le hace al mandatario una buena interlocución 
Por eso el ejemplo de la gallina, para indicar que así como Arias Cárdenas volvió al redil, las puertas están abiertas. Que así como se puede recortar o incluso derogar la Ley Habilitante, lo mismo puede pasar con la ley antitalanquera, la cual, de paso, pudiera tener una sola modificación: “Quedan exceptuados de las sanciones previstas en esta ley aquellos parlamentarios opositores que soliciten inscripción en las filas del PSUV”.

No descarto que el Presidente esté ensayando un eventual giro hacia el centro, porque ya a estas alturas del juego el radicalismo no parece darle buenos resultados
, sobre todo con los graves problemas económicos y sociales que se avizoran, y con una calle que puede calentarse en serio si persiste esa forma de gobernar basada en la prepotencia y el atropello. Si esa es la clave para retener el poder, no dudo que le dé continuidad a lo que vimos el sábado en cadena nacional. El problema que tiene Chávez no es otro que él mismo. Por eso es difícil adivinar el curso que tomará su gobierno. Tal vez ni él mismo lo sabe.
Lo cierto es que las palabras del Presidente en la Asamblea revelan la falta que le hace al mandatario una buena interlocución, que no esté marcada por el seguidismo, por la incondicionalidad, por el miedo e incluso por las medias verdades y mentiras que le llegan de algunos de sus subalternos más inmediatos.
El olfato le debe estar indicando al jefe del Estado que algo no anda bien, que el hastío del soberano le puede jugar una mala pasada en 2012. Y que como todavía falta un largo trecho de aquí a los comicios presidenciales no es descabellado el ensayo conciliatorio, que pudiera resultarle provechoso, electoralmente hablando.
Pero estos comentarios apenas son hipótesis de trabajo, para tratar de comprender por qué su tono con la oposición cambió radicalmente, y para hacer ver que con el actual mandatario no se puede descartar ningún escenario, incluso el que menos le pueda gustar a sus más enconados adversarios, que es verlo jugar a la política dentro del marco del respeto, de la consideración hacia quienes se le oponen y del diálogo constructivo.
Mejor lo dejo hasta aquí.
Es muy grande el riesgo de que antes de salir publicada esta nota ya tengamos de vuelta al Chávez de siempre, la antítesis del que vimos el sábado. Quién sabe…
Ciro Quintero. Mis condolencias por el fallecimiento de este colega y amigo. Paz a sus restos.

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