martes, 26 de abril de 2011

Vladimir Villegas “A los experimentos socialistas autoritarios les está llegando su hora”

En su columna de este martes, Vladimir Villegas indica la importancia de las conclusiones hechas en el reciente Congreso del Partido Comunista acerca de las reelecciones indefinidas, las cuales terminan “convirtiéndose en un tapón que impide el surgimiento de los nuevos liderazgos”,
Esto es lo que escribe Vladimir Villegas, tal como lo publica El Nacional:

Termina formalmente la era de Fidel en Cuba y el reciente Congreso del Partido Comunista abrió las puertas a algunos cambios que en modo alguno indican el abandono del socialismo como sistema económico o del régimen de partido único. Pero se ha dejado abierto el camino para importantes golpes de timón.
Se trata, como lo dijo Fidel Castro y lo repitió su hermano Raúl, de cambiar lo que haya que cambiar, y los cambios comenzaron con un anuncio que mueve los paradigmas del socialismo real. Ya no habrá líderes que se eternicen en los cargos, a ningún nivel, y el lapso máximo permitido será de diez años. Ciertamente, han pasado más de cinco décadas para llegar a la conclusión de que nadie puede quedarse con el coroto indefinidamente, o hasta que la muerte o la incapacidad física y mental manifiesta se encarguen de pasar a retiro a los que se resistan a hacerlo por su propia voluntad.
Es un paso lento y tímido en el camino de superar los dogmas que asociaban y asocian la idea de la justicia y la transformación de la sociedad con la permanencia ad infinitum en el poder de un líder mesiánico, perfecto, infalible, que lo controla todo, y que al final siempre encontrará al enemigo interno o externo a quien achacarle los errores o las consecuencias negativas de las decisiones que adopta.
Es una proclama contra las reelecciones indefinidas, porque, la experiencia lo demuestra, terminan convirtiéndose en un tapón que impide el surgimiento de los nuevos liderazgos, y en una tremenda debilidad. Un proceso que depende de la permanencia indefinida de un hombre en el poder está condenado al fracaso o cuando menos al estancamiento.
Pero los comunistas cubanos, con todo y el paso dado, se quedan cortos en el abordaje de otros temas como el de la disidencia política. El socialismo con partido único está reñido con la democracia, con el debate libre de ideas, y en la práctica atenta contra sí mismo. Las sociedades sin contrapesos a la larga se zafan del control al cual son sometidas por una burocracia que termina obedeciendo sólo a la lógica del poder vertical. La caída del Muro de Berlín es el mejor ejemplo. Y todo es cuestión de tiempo. En el campo de la economía, el Congreso del PCC abrió una pequeña rendija para que de alguna u otra forma, y con muchas limitaciones, se permita la iniciativa privada en muy pequeña escala, para que se entreguen inmensos lotes de tierra improductivos a particulares, y para que la compraventa de viviendas y vehículos sea una actividad legal y no un acto delictivo. También se planteó la necesidad de revertir la excesiva centralización y desterrar las políticas que promueven el igualitarismo y el clientelismo.
Es decir, aunque con lentitud paquidérmica, Cuba se mueve. Se adentra en los tiempos de cambio, sin que por ello podamos decir que el socialismo cubano está muriendo. Lo más acertado sería afirmar que está mutando. Si derivará o no hacia el paradigma chino de un país dos sistemas, es muy prematuro llegar a semejante conclusión. Y más todavía el atreverse a creer que va camino a la restauración del capitalismo. Lo cierto es que a los experimentos socialistas autoritarios que aún persisten les está llegando su hora. La sociedad reclama democracia, apertura, transparencia, respeto a la diversidad y espacio para la iniciativa propia. Y no se trata de valores occidentales sino de valores humanos, por los cuales ha muerto mucha gente y, paradójicamente, mucha gente de izquierda.
Todavía está por verse si el nuevo liderazgo cubano entiende esta realidad y actúa para acoplarse a ella, o simplemente fue un congreso gatopardiano, para que a la larga todo siga igual.
“Cuba se mueve”
Por: Vladimir Villegas

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