miércoles, 28 de julio de 2010

Luis Fuenmayor Toro: Boquiabierto quedé

Estupefacto quedé con una noticia de la futura Ley del Sistema Económico Comunal, cuyo titular señalaba que la misma eliminaría la división del trabajo en las empresas comunales y afirmaba que su sustento provendría de la renta petrolera. En el texto se podían leer otros disparates, producto de la ignorancia crasa que existe en la Asamblea y en el resto del Gobierno. Dicen que el modelo productivo socialista "está (..) orientado hacia la eliminación de la división del trabajo" capitalista, la cual, según estos "neo-marxistas" o, mejor, "neo-marcianos", significa que no habrá privilegios (¿?), ni posiciones jerárquicas, y "todos percibirán lo mismo por igual".


Los diputados como que creen que promulgando leyes pueden eliminar lo que deseen. A lo mejor se les ocurre suprimir la Ley de la Gravedad para abaratar los viajes al exterior y acabar con los privilegios de pilotos y sobrecargos escuálidos. Ojalá se animen y la eliminación de las jerarquías los alcance y dejemos de sufrirlos como diputados, jerárquicamente por encima de los demás venezolanos. Cuidado y el Presidente se entera y siente que peligra su jerarquía presidencial; de seguro se produciría una real supresión de posiciones jerárquicas en la Asamblea, pues los autores del adefesio no terminarían su período como diputados.

Las divisiones del trabajo anteceden al capitalismo por varios miles de años. Son, incluso, anteriores a la explotación del hombre por el hombre. Por otra parte, las jerarquías en el proceso productivo son consecuencia de la complejización de la producción, que requiere distintos grados de preparación de los trabajadores, producidos en diferentes años de estudio y entrenamiento. Uno de los componentes del salario, incluso en el socialismo, consiste en la retribución al trabajador de lo invertido en su formación. El socialismo es una fase de transición que no suprime las diferencias salariales entre trabajadores de distinto nivel de estudios y experiencias. De hecho, el reparto socialista entrega a cada quien según su capacidad, por lo que unos recibirán más que otros.
El colmo aparece al final de la noticia: Estas empresas no producirán nada importante para el país, no pagarán impuestos y se mantendrán con la renta petrolera. ¡Que siga la fiesta!

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